Después de ejercer la práctica profesional independiente durante seis años, Paulo Cruz Almeida y Augusto de Albuquerque de Athayde unieron esfuerzos y abrieron un despacho conjunto. Gracias a la complementariedad de su pericia y a una forma común de encarar la abogacía en general y el servicio al cliente en particular, consiguieron que el despacho se consolidase inmediatamente como un referente del sector.
Posteriormente, el despacho se concretó en la creación de la firma Almeida & Athayde - Sociedade de Advogados.
Desde sus inicios, el bufete adoptó un posicionamiento de boutique law firm, apostando por la especialización y la personalización de las relaciones con el cliente. Por causa de la visibilidad adquirida en Portugal y en el mercado de habla portuguesa, en 2006 la firma recibió la invitación del bufete Kennedys de Londres para formar parte de su red como despacho asociado.